martes, 17 de mayo de 2016

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Cuadernos de viaje: Bruselas

Bruselas es una ciudad de la que no esperaba mucho en este viaje por Bélgica, nunca me ha llamado especialmente la atención pero debo decir que ha sido una sorpresa grata, quizás deba de ir así siempre para llevarme mejores experiencias.

Galerías Saint Hubert
Bruselas es conocida sobre todo por ser la sede de la Comunidad Europea y capital del estado de Bélgica y tiene mucho que enseñar. Empecemos por el recorrido de esta visita:

Nuestro punto de partida, un apartamento alquilado a partir de AirBnB, se encontraba en el barrio de Stalingrad, muy cercano por tanto a la Estación de tren Midi-Zuid y también del centro de la ciudad, a tan solo unos 10 minutos lo que hacía que todo fuese mucho más fácil.

Comenzamos el día llegando al centro la ciudad donde podemos encontrar quizás lo más típico de la ciudad: La Grand Place, Patrimonio de la Humanidad desde 1988 y de estilo gótico. Resulta impresionante tanto de día como de noche, donde su iluminación la hace aún más atractiva.
A tan solo un par de calles en direcciones opuestas, encontraremos dos visitas más:

  • Las galerías Saint Hubert, llenas de tiendas de ropa y chocolaterías. Tiene una galería muy luminosa y atrayente.
  • El famoso Manneken Pis, una figura de un niño orinando que atrae mucho público pero que resulta realmente indiferente para mí, no tiene mucho más, lo curioso es que según determinadas celebraciones ¡lo disfrazan! Para llegar a esta fuente pasaremos por innumerables tiendas llenas de gofres!! Puedes degustar muchas variaciones así que haz hueco en el estómago para no irte sin probar una de las delicias belgas.

Grand Place
Cerca de las Galerías Saint Hubert, en la Calle Dominiques encontramos a la Jeanneken pis, más escondida que su hermano y menos visitada. Para llegar a ella prepárate para que te avasallen diferentes restaurantes para que pruebes sus platos. Ya aquí nos encontramos en una serie de calles peatonales con mucho encanto y que nos harán desembocar en las traseras de La Bolsa, y otros locales llenos de gente, muy buen ambiente, tanto de turistas como locales. Personalmente probé el FritLand, un local barato para degustar unos bocadillos llenos de patatas, y es que ¡a los belgas les encantan las patatas fritas!

Sin alejarnos demasiado  llegaremos a la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula (Cathédrale Saint-Michel et Sainte-Gudule), la única de la ciudad próxima al Boulevard de Berlaimont. Es de estilo gótico y su construcción se inició a principios del siglo XIII. Se puede visitar de forma gratuita aunque para ver el Tesoro y La Cripta hay que pagar. Nosotros no pudimos entrar por la hora a la que pasamos, así que no puedo decir mucho.

Un poco más al este llegaremos al Parc de Bruxelles donde se respira un ambiente muy tranquilo. Alrededor de este parque tendremos el Palacio de la Nación, sede del presidente belga rodeado de otras embajadas y al extremo contrario, veremos el Palacio Real, que no es visitable en esta época del año. Llegaremos desde aquí a la Plaza Real donde encontramos varios museos interesante: El Museo Magritte, el de Bellas artes, el Belvue o el de los instrumentos musicales. Justo donde está este último museo, en la Montagne Holberg, se comunica la Place Royale con el Monte des Arts, con unas vistas muy bonitas.

 Pero sin abandonar la Place Royale, cogemos la Rue de la Regence, llegaremos al Palacio de Justicia, actualmente en remodelación, lo que no deja ver lo magnífico que puede ser. En la Place Poaelaert, justo delante del palacio, tenemos un mirador donde ver el horizonte de la ciudad. Pero si queremos un mirador aún mejor, tenemos que ir al Parking 51, cerca de Place de la Monnaie, donde en su última planta descubierta se pueden ver todo los edificios del centro y personalmente me parecen mucho más bonitas las vistas.


Parque del Cincuentenario
Como todo esto está muy cerca podemos hacerlo en una mañana, esp sino entramos en ningún museo. Por la tarde podemos pasar a visitar el Barrio Europeo, donde se encuentran las diferentes sedes de la Unión Europea, en la Rue de Loi. Esta avenida desemboca en el Parque del Cincuentenario, el pulmón de la ciudad y con un arco del triunfo gigante dedicado a la independencia de Bélgica y veremos museos como el Museo de Historia Militar, el Museo del Cincuentenario y Autoworld. Cerca de este parque y ya volviendo al centro pasaremos por el Parlamento Europeo, donde muy cerca, por sus traseras encontramos el Museo Real de las Ciencias con un recorrido de la historia de los dinosaurios y de la vida, si te interesan estos temas no te los puedes perder. Tiene un coste de 7,5€  la exposición temporal y puedes tirarte hasta 2 horas para verlo todo con algo de detenimiento.


Ya por último, no nos podemos ir sin pasear por el barrio de Saint Catherine o el de Sablon, cercanos al centro donde encontramos otros tantos locales para comer y tiendas, pero para tiendas de lujo tenemos que irnos al Boulevard Waterloo: Cartier, Tiffany, Ralph Lauren... se encuentran ahí. Si estás dispuesto a soltar la cartera este es tu lugar.

Le Botanique
Por otro lado, yendo hacia el norte,cerca del Palacio de la Nación que nombraba antes, tenemos la Place du Congres, con un monolito en recuerdo de la Guerra Mundial y el Jardín Botánico, muy bonito, con un estilo modernista y para acabar justo en la misma avenida, se desemboca en la Place de la Reine con la Basílica del Sagrado Corazón

Ya fuera del centro tendremos el famoso Atomium, con motivo de la Expo'58, cuenta con un museo y un mirador. En el mismo barrio tendremos el Mini Europe, con monumentos a escala menor de lo más simbólico de las ciudades europeas.

Y no olvides que Bélgica es la casa de Tintín así que si te gusta el arte y el cómic, tienes una ruta con diferentes dibujos que puedes seguir e ir descubriéndolos entre sus calles.


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