jueves, 23 de febrero de 2017

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Cuadernos de viaje. Día 5 y último día en Copenhague

Para el 5º y último día en la capital danesa decidimos dejar museos que visitar, ya que se anunciaba frío y lluvioso y así fue. En primer lugar, para no ir cargando con las maletas ya que nuestro vuelo era a las 20h, decidimos coger una consigna en Central Station. Es muy cómodo ya que se puede pagar con tarjeta y caben dos maletas de avión y una mochilita por 70 DKK.

Glyptoteket
Una vez listos empezamos por querer visitar la torre de Cristianborg, ya que el primer día que pasamos anunciaba que para el día 3 de enero estaría abierta. Llegamos y había unas pocas personas delante, nosotros diciendo "¡qué bien no hay demasiada gente!" y eso que eran ya las 12, hasta que pasada una media hora aparece una señora rubia diciendo que:

- "the tower is closed
- Why?
- I don't know, it's closed

- ok..."
Puso un bonito cartel de cerrado hasta el día 8 y ahí que nos fuímos en busca de otra cosa que hacer y casi acabábamos de empezar el día, torcido y lloviendo. Decidimos ir al Museo de Dinamarca pensando que era el gratuito, justo al lado de Cristianborg... pero no, ese no era así que a vueltas con el mapa nos aclaramos y decidimos, aún diluviando, ir al SMK o Galería Nacional de Dinamarca; justo al lado del botánico del día anterior pero a pesar de que este si que era el que buscábamos, no se si ya estábamos mareados de dar vueltas pero había un cartel que ponía unas 100 DKK por entrada, nada de free y como somos así de guays, nos ofuscamos y no preguntamos.

Jardín de invierno

Finalmente y ya a las 14h nos fuimos dirección Central Station pensando que hacer, decidimos pasar por el Glyptoteket, el cual según la web, era gratis los martes y ¡¡por fin!! esta vez si entramos. El Glyptoteket, es una sociedad que cuenta con una colección de arte antiguo procedente de Grecia, Roma y Egipto y arte moderno, con pinturas francesas y danesas como Degas o escultura como Rodhin. Pero una de las cosas que me gustó de este lugar es su jardín de invierno... Es un jardín interior que te remonta a principios del XIX, modernista y con un aire muy bucólico, cuenta con un local de restauración que deja el ambiente impregnado a café.



Así que después de este desastroso último día, ya era hora de coger el tren dirección al aeropuerto. Como cuando llegamos por primera vez a Copenhague la frecuencia de trenes es mucha por lo que es muy cómodo, gastamos aquí nuestras últimas coronas y a pesar de alguna que otra dificultad Copenhague ha sido una ciudad que nos ha dejado una impresión positiva: palacios grandiosos, naturaleza en sus alrededores, ambiente animado y en general, gente amable. 

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Que envidia me dás ojalá tuviera tiempo y medios para viajar, Copenhague es uno de los sitios que me encantaría visitar.
    Soy nueva por tu blog y por aquí me quedo.
    ¡Un besito ratonil! ♥

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    Respuestas
    1. Te lo recomiendo, es carillo pero asequible, solo hay que buscar un poquito de tiempo!

      Saludines!!

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