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sábado, 30 de octubre de 2021

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Lectura. Tu y yo, invencibles

 

Tu y yo, invencibles
Alice Kellen
Páginas: 408
Año: 2021
Planeta

Lucas es familiar, impulsivo y transparente. Juliette es fuerte, introspectiva y liberal.

Él vive en Vallecas, trabaja en un taller de coches junto a su mejor amigo y por las tardes tocan en un grupo de música que marcará el curso de sus vidas para siempre.

Ella ha crecido con su abuela en un barrio acomodado, pero sueña con ser independiente, volar alto y dejar huella en el corazón de alguien.

Una noche de 1978, en pleno estallido de la movida madrileña, sus caminos se cruzan. Entonces surge la atracción, el deseo, el amor. Un amor radiactivo que lo arrolla todo a su paso mientras los dos se vuelven inseparables en un ambiente desenfrenado lleno de cambios, atrapados entre el éxito y el fracaso, la luz y la oscuridad, el perdón y el orgullo.

Pero Lucas es imperfecto. Y Juliette guarda secretos. ¿Es eterna la pasión? ¿Se pueden olvidar la mentira y la traición sin que queden esquirlas?

¿Qué ocurre cuando dos meteoritos que prometieron ser invencibles colisionan?



Opinión personal 

¿Sabéis? Después de leer esta novela me dio por leer reseñas de la misma, debo de reconocer que en otras ocasiones ya sabía lo que me iba a encontrar por dichas reseñas pero en esta ocasión no había leído nada, absolutamente nada, así que iba completamente de nuevas. Por ello, me ha sorprendido encontrar opiniones que dicen que Alice sigue haciendo lo mismo desde hace tres libros, con las Alas de Sophie y Nosotros en la Luna, e incluso con El chico que dibuja constelaciones, que sorprendentemente fue de los primeros que escribió.

No quiero empezar un alegato en su defensa, ni mucho menos, pero creo que cada autora tiene su estilo, lo bueno de Alice es que sabe lo que quiere transmitir en sus novelas y en unas ocasiones es el amor, en otras el perdón, la redención o la inseguridad y el amor propio. En las alas de Sophie estaba claro que el tema del duelo era su núcleo central seguido de la superación, en Nosotros en la luna el amor propio y el autodescubrimiento mientras que en Tu y yo, invencibles, con sus luces y sus sombras en esta relación, encontramos la pasión, el amor, la toma de decisiones y la búsqueda de un objetivo, que como deberíamos de aceptar (y saber) por muy adultos que seamos no siempre está definido.

La historia comienza en los años 70, España, una época donde empieza a haber muchos cambios políticos y sociales, donde empieza a ser emergente un nuevo estilo (u época) que dará mucho que hablar y que conoceremos como la movida madrileña. Nuestros dos personajes principales son Juliette y Lucas, sin olvidar personajes secundarios como Martina, Marcos y Carlos.

Juliette, Julie para la gente cercana, es una chica de una familia acomodada, vive con su abuela y su madre ausente, Susana, quien la tuvo con 16 años fruto de un amor con un francés, también más ausente que presente. Y aunque sabe que está ahí, ella percibe al mismo tiempo hay un agujero en si misma que no se llena. Juliette no sabe a dónde quiere ir en su vida, es joven y solo sabe que de alguna manera quiere dejar huella, hacer algo diferente aunque no sabe el qué. Ella es guapa, joven y rubia, es atrayente y sin saber muy bien cómo sus pasos la llevan a convertirse en modelo, a través de su conexión con el arte, mundo que si sabe que le atrae.

Me sentía cómoda y liviana, como si al pintarme él me estuviese vaciando y mis emociones se trasladasen hasta ese lienzo para permanecer allí atrapadas.

Juliette se siente vacía y no sabe como llenar ese espacio, ella dice que tiene un gusano en su cabeza. Tiene una personalidad compleja y en constante evolución como vemos durante la novela aunque no siempre compartamos sus pasos o sus complejos, ni tampoco su manera de manejar la relación con Lucas, la manera en que ambos la manejan, en realidad.

El odio puede ser una chispa, un desencadenante, un relámpago. Y también la manera de mantenerte a salvo.

Lucas en cambio vive en Vallecas, un barrio madrileño de clase media-baja, no ha terminado el colegio y trabaja en un taller de coches, mientras con su amigo Marcos decide montar un grupo de música para pasar el rato durante las tardes. Lucas es sincero, directo y limpio, así lo define Alice en el libro, aunque a mi no me lo ha parecido tanto. Ser alguien sincero y limpio, no es hacer lo que te de la gana sin ver las consecuencias totales en quien te quiere.

En esos primeros pasos de Los imperdibles azules, el nombre del grupo, estará compuesto por ellos dos más Jesús, un tipo que no termina de encajar del todo con sus baladas moñas. Tras varios encontronazos entre los miembros del grupo aparece Carlos, un joven batería, de clase acomodada que aun con sus claras diferencias se convertirá en otro imperdible más.

La relación entre Julie y Lucas comienza en una discoteca, donde las miradas se cruzan, típico ¿no? pero esa atracción inicial, ese juego y coqueteo se convertirá en un amor que florece, que juega, que se divierte... porque ¿no debe ser así ese amor? Divertido, cómplice, lleno de risas.

Me hacía oscilar constantemente entre "este tío es imbécil" y "creo que me apetece besarlo".


A pesar de esa atracción y amor que se tienen y de disfrutar de unos primeros años de estabilidad dentro del caos de la movida, con sus consumos, fiestas y resacas, también hay baches en el camino. Unos baches que toda relación tiene aunque a veces pueden ser insuperables, incluida la infidelidad ¿serías capaz de perdonarlo? y lo mejor aun, ¿hablarlo y afrontarlo?


En esa evolución del personaje vemos como Juliette es alguien fuerte, a veces la tiñen de fría y eso me duele porque realmente es una persona con mucho mundo interior solo que no sabe como expresarlo. Ella misma con el tiempo reconoce que las emociones nunca han sido su fuerte. Cuando esas emociones están ahí pero ocultas para que nadie vea su debilidad y fragilidad, para que nadie tenga que cuidarla.

 

No me gustaba hablar de aquel tema. Nunca lo hacía. Siempre he huido de aquello que me incomodaba; pensaba que, si le daba la espalda a todas las cosas que no quería ver, desaparecerían. Pero no fue así. Y al final terminaron atrapándome. Un secreto no deja de existir porque no lo dejes libre.


Esta pareja se ha hecho daño, hay reseñas que lo tiñen de una relación tóxica. Ahora parece que cualquier comportamiento entra en ese concepto, como si de un cuadro clínico se tratara. Pero la realidad, es que las conductas son las que son, las han afrontado de la mejor manera que han sabido. Julie y Lucas tienen un hilo que los une, los aleja y los atrae y a pesar de sus diferencias quieren que el otro sea feliz, supere sus dificultades y se acepte tal como es.  


Pero, seamos sinceros, la paz eterna es una utopía. Los humanos necesitamos las guerras; algunos para canalizar el odio que tienen dentro; otros, para ser conscientes de su propia estupidez.


En ocasiones la herida escuece tanto que le ponemos una tirita para no ver su fealdad sanguinolienta. Pero entonces no se seca. No se cura. 

 

Si que quizás esos vaivenes del final -quien lo haya leído sabrá a que me refiero - no ayudan a la novela, pero en cierta manera los entiendo como una segunda o tercera oportunidad, en la que cuando alguien quiere a otra persona aunque ya no permanezcan juntos, quiere lo mejor para ella aunque a veces el otro no sepa verlo en ese momento concreto.


Tu y yo, invencibles es una nueva novela de Alice Kellen que nos hace pasar por el cosquilleo del comienzo de una relación amorosa, hasta la indignación por cómo se suceden los acontecimientos entre nuestros protagonistas. ¿La habéis leído?



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martes, 3 de agosto de 2021

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Lectura. Sira


Sira
María Dueñas
Páginas: 480
Año: 2021
Planeta

La Segunda Gran Guerra llega a su fin y el mundo emprende una tortuosa reconstrucción. Concluidas sus funciones como colaboradora de los Servicios Secretos británicos, Sira afronta el futuro con ansias de serenidad. No lo logrará, sin embargo. El destino le tendrá preparada una trágica desventura que la obligará a reinventarse, tomar sola las riendas de su vida y luchar con garra para encauzar el porvenir. Entre hechos históricos que marcarán una época, Jerusalén, Londres, Madrid y Tánger serán los escenarios por los que transite. En ellos afrontará desgarros y reencuentros, cometidos arriesgados y la experiencia de la maternidad. Sira Bonnard —antes Arish Agoriuq, antes Sira Quiroga — ya no es la inocente costurera que nos deslumbró entre patrones y mensajes clandestinos, pero su atractivo permanece intacto.


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Opinión personal 


Ayer mismo terminé de leer esta novela y no he podido retrasar hacer su reseña por más tiempo, y fijaos que con otras pasas semanas hasta que me pongo con ellas últimamente.

Sira es la inesperada segunda parte de El tiempo entre costuras. María Dueñas se puso manos a la obra ese extraño 2020 para darnos una nueva historia de Sira en 2021.
La novela se divide en 4 bloques: Israel, Gran Bretaña, España y Marruecos. Estos serán los 4 países en los que Sira tendrá presencia, unas veces como ella misma y otras con otra identidad, como tanto sucedía en El tiempo entre costuras.

Sira, recién casada con Marcus en Gibraltar y sin gustarle mucho la idea de emprender en un nuevo lugar, recae en Israel cuya presencia británica es todavía palpable en la comunidad. En 1946, Israel es un estado muy reciente, el conflicto con Palestina ya está presente y por tanto, también con las diferentes comunidades religiosas. Allí, Marcus tiene su lugar trabajando para el gobierno británico pero ella no termina de encajar con el ambiente tenso, con la ciudad ni tampoco con ella misma, puesto que está ociosa, acostumbrada a estar entre patrones, agujas e informes de inteligencia.

Ansiaba alejarme de los escenarios de esa furtiva existencia nuestra repleta de encubrimientos y mentiras, olvidarnos de quienes fuimos y empezar a mostrarnos tal como éramos a cara descubierta, sin falsedades ni incógnitas ni miedos.


En esa apertura que Sira va teniendo poco a poco en su comportamiento, sentirá interés por el medio radiofónico para exponer la visión de una española en el medio oriente, lo cual parece interesar a los oyentes de la BBC, pero no todo puede ir bien para nuestra protagonista...
Y es que tras un trágico accidente, y ahora convertida en madre, Sira recaerá en Londres para alojarse en casa de su suegra, Olivia Bonnard con la que no tiene una relación muy boyante. Olivia es una mujer estirada, recta, pero que guarda cierta simpatía en su interior a pesar de esos tejemanejes que intuímos en ella.

Durante su estancia en Gran Bretaña, Sira está en un momento oscuro, pero como ya sabemos, es un personaje que siempre tira para adelante y no será capaz de estar quieta durante mucho tiempo, eso si, sin dejar de lado sus nuevas responsabilidades como madre. 

Sin contaros mucho más de por donde van los pasos de esta mujer, Sira viajará a España y a Marruecos, donde conoceremos desde otra perspectiva la visita de Eva Perón a Europa en 1947 y poco después la de Barbara Hutton, heredera americana afincada en Tánger, conocida como la "pobre niña rica" y nos paseará por la fastuosa propiedad de Sidi Hosni. 

Como veis, manteniendo la línea de su predecesora, Sira es una historia llena de figuras femeninas, cada una poderosa a su manera, algunas con sus caprichos, otras con su elegancia y otras con su inteligencia y buenhacer.

Sira, como personaje sigue siendo atractivo. Una mujer sola en un mundo dominado por hombres. Una mujer con arrojo, queriendo salir ella misma y sola hacia delante, pero siempre con algún personaje masculino rondándola. Esto es algo que me desagrada un poquito, aunque, que sería de una buena novela sin una historia de amor... Por fortuna, es algo que aparece de manera salpicada durante la historia, sin perturbar el hilo principal,  aunque debo de reconoceros que para mi no ha sido del todo creíble o por lo menos, yo no he sentido el feeling entre personajes.

Sira además tiene unos demonios en el pasado que no la van a dejar en paz durante toda la novela, unas veces personificado en alguien y otras en lugares y recuerdos. Ay, dichosos recuerdos como mortifican...

Pero ¿de verdad no te asusta todo lo que está ocurriendo?- Me aterra- reconoció-. Por el día a día y por lo que puede venir luego. Pero hay que aprender a convivir con el espanto, amiga mía. En caso contrario, nos hundimos.

En definitiva, no es ni siquiera necesario haber leído la parte anterior porque durante las primeras páginas se hace un fácil recorrido por la vida de Sira, de manera sutil y cuidada. María Dueñas tiene una manera de escribir muy clara, concisa pero descriptiva y sin abrumar. Ha sido una delicia poder viajar entre países tan diversos en una época tan gris, ya que Europa se encontraba en plena construcción tras finalizar la II Guerra Mundial, al tiempo que volvemos a descubrir los contrastes de la época. 

Nos encontramos con una novela con tintes históricos y una trama de espionaje de una manera muy bien llevada.

¿Habéis tenido ya la oportunidad de leerlo?






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miércoles, 14 de julio de 2021

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Lectura. Nadie como tú

Nadie como tú
J. A. Remerski
Páginas: 480
Año: 2014
Planeta

Camryn tiene veinte años y está a punto de entrar en una nueva etapa de su vida. Se muere de ganas de ser ella misma, de ser completamente independiente, de dejar de ser una niña para ser mujer y dueña de su destino. Ha terminado sus estudios y a partir de ahora la espera un trabajo y mudarse a la ciudad a compartir piso con su mejor amiga, Natalie.
Camryn está convencida de que los pasos que está dando hacia su vida adulta están yendo en la dirección correcta. A pesar de todo, a veces le gustaría vivir algo diferente y sumergirse en una aventura, sobretodo desde que su gran amor falleciera en un accidente.
Justo antes de que su nueva vida empiece, Camryn sufre un traspié y todo cambia de repente: Natalie ya no es su amiga, no tiene casa donde vivir y eso la lleva a tener que volver a ser dependiente de su madre. Se da cuenta de que no está viviendo la vida que quiere y no puede dejar pasar el tiempo. Camryn llega a la estación de autobuses y sin ni tan siquiera proponérselo se sube al primero que sale. Allí conoce a Andrew.
A medida que el camino avanza, charlan, ríen, se conocen y se dan cuenta de que son más parecidos de lo que creen. Juntos descubren la importancia del momento, cómo vivir el presente y ser mucho más que cómplices para sentir el amor con todo cuanto implica estar plenos y vivos, con dolor y felicidad. Solo ese amor podrá desafiar sus temores y vencerlos más allá de la vida y la muerte.



Opinión personal 

Iba a hacer un resumen de esa pedazo de sinopsis que nos ha plantado La casa del Libro en su web pero luego me he dicho ¿para qué? si la misma editorial es la que está reventando de que va esta novela. Y por otro lado, había decidido que no iba a hacer reseña de este libro porque no me ha gustado prácticamente nada, es que apenas salvaría algo de él, para seros sincera pero luego me he dicho ¿y por qué no? También hay que hacer una reseña detallada de esos libros que no te gustan una mierda, para que la gente sepa lo que hay entre sus tapas XD.

Esto es una novela calificada young adult, pero por momentos me ha parecido de adolescentes hormonados, y es que se cumplen mucho de sus tópicos por doquier. Vamos allá.
Camryn es una chica buenecita, que está intentando encontrar su rumbo en la vida. Hace casi dos años la pareja con la que estaba, Simon, murió en un accidente de coche, su hermano ingresó en la cárcel y su madre parece más preocupada en tener un novio que en prestarle algo de atención. Una serie de catastróficas desdichas, oiga. Con todo este papelón encima Camryn ve como su mejor amiga se aleja de ella al confesarle que el novio de esta ha intentado besarla, OMG, qué novelesco y duro para alguien de 20 años ¿eh? 
Con todo esto encima y de pronto, Camryn decide dejarlo todo y coger un autobús al primer destino que salga de la estación. Here we go Ohio!

En ese autobús, cargada con una mochila y unos pocos dólares Camryn conoce a Andrew Parrish, un joven con un gusto musical rockero que va en su misma dirección.
Andrew es risueño, amable, precavido y con algo que esconde en su mirada. Durante esos cientos y cientos de kilómetros Camryn y Andrew empiezan a conectar (novedad) hasta empezar a sentir una atracción que hace que se den cuenta de que quizás sean el uno para el otro. Él resulta ser alguien duro consigo mismo y atormentado (novedad nº23) y es quien descubre la sexualidad de la santa de Camryn (novedad nº76), tanto que hace que dude de que sus sentimientos por el fallecido Simon no hayan sido reales.

Los pasos de ambos se verán cruzados, puesto que ninguno de los dos tiene un rumbo fijo. Todos son estrellas en el cielo, buenos momentos, o casi todos, que también tenemos un poco de drama entre hospitales (¿otra novedad?) para que ambos personajes sientan cada vez más ese lazo que los ha unido en un autobús viejo.
Camryn como personaje me ha parecido repelente y floja, con muchas incertidumbres y poca conexión entre sus actos y pensamientos. Quiero iniciar sola un viaje de autodescubrimiento pero me agarro al primero que me da la mano eh! Que a ver, entendedme es normal porque tantos kilómetros sola aburren a cualquiera pero ¡guau! que no me trago ese romanticismo que tienen los dos porque sus conversaciones no lo transmiten, resultan superficiales y típicas.

Bueno, que como veis no me ha gustado. Creo que esta reseña me ha servido para desahogarme y seguir reafirmándome en lo que no me gusta leer en ciertas novelas por muy young adult que sean se puede ser más original, más profundo y menos repetitivo. 




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jueves, 3 de junio de 2021

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Lectura. El arte de engañar al karma


El arte de engañar al karma
Elísabet Benavent
Páginas: 696
Año: 2021
Suma



Una aspirante a actriz cansada de hacer castings...

Un artista reconocido en plena crisis creativa...

Unos valiosos cuadros encontrados en un desván...

Y el arte del engaño para cambiar las leyes del karma.




Opinión personal 

Es bien sabido que Benavent es una de mis autoras españolas favoritas. La frescura (o ¿quizás sea la locura?) de sus protagonistas femeninas es algo que me suele atrapar en la mayoría de las ocasiones, y es quizás, lo que mejor le funciona con su público lector.

El arte de engañar al karma llega en un momento personal complicado para la autora y quizás eso se ha visto reflejado en sus páginas. Veamos de que va en esta ocasión la historia.

Catalina es una joven de 30 años que trabaja como teleoperadora pero se ha preparado toda su vida para ser actriz, a pesar de ese esfuerzo la suerte no llama a su puerta casting tras casting.
Un día limpiando de trastos la casa del pueblo, se encuentra unos cartas de amor, unos cuadros... y unos kimonos. Todo eso es de su tía abuela Isabela, una mujer adelantada e intrépida para su tiempo. Cata, con permiso de su madre, decide vender esos cuadros y ver si así saca algo de pasta. 

Tras su primera incursión en el rastro madrileño y retirarse de manera poco exitosa y digo poco exitosa porque no ha conseguido ganar ni un mísero euro, se topa con Eloy, un marchante de arte que quiere apostar por ella. Sí, digo por ella, porque Catalina sin saber muy bien cómo (o sí, que se encuentra obnubilada por un tío atractivo, ay!) termina diciendo que son suyos, de su puño y pincel. 

Acababa de acomodar los cuadros contra la fachada y de dejar mi cerveza en la mesa cuando lo vi. LO VI. Hostias, si lo vi. Lo vi yo, lo vio el cosmos, lo vio el eje de la Tierra, que debió de sufrir un desplazamiento con el terremoto de diez mil en la escala de Richter que me provocó en el centro del pecho semejante espécimen de macho humano.

 

Catalina al principio lo que quiere es ligar con Eloy, porque le parece un tipo de toma pan y moja, ya sabéis eso de las primeras impresiones. Y es que Catalina con toda su bocaza es también una romántica que intenta buscar el amor a través de citas Tinder, así que ¿por qué no iba a ser su príncipe azul este guaperas que se ha cruzado en su camino? ¿Será el destino que por fin le juega buenas cartas?
Catalina se verá metida en un embolao' bastante curioso porque esta chica no tiene ni idea de arte, ni de cómo comportarse en el mundillo ni de nada de nada. Y es que además, tiene un karma muy malo.

Centrándonos ahora en nuestro protagonista masculino cuyo nombre es Mikel, nos encontramos con un artista que le da a varias disciplinas. Es un tipo tirando a solitario porque está muy centrado en su trabajo aunque tiene su humor irónico. Es quizás lo que podemos calificar de un hombre misterioso por cómo se comporta y donde desarrolla su campo de acción. Este tipo de hombres es algo que le suele gustar bastante a Benavent, contarnos cositas de estos hombretones y poniéndoles un punto introspectivo que nos atrapa y nos hace confiar en que el género masculino también tiene sentimientos por mucho que a veces les cueste expresarlo.

No hay mucha gente que me conozca de verdad. Creo que ni siquiera mis padres pueden decir que me conocen bien. Desde bien joven he sido un experto en mostrar una cara impersonal, capaz de colgarme una careta carente de emociones.

Los tira y afloja entre ambos son a veces un descojone, y otras veces duelen. Se huele desde el minuto uno que estos dos se atraen como la luz a una polilla aunque su comienzo empiece con más de un tropezón.  


- Me había parecido escucharte decir que no crees en las musas...
-Y no creo - se inclinó y, muy cerca de mi oído concluyó-: Debe de ser que me excita el olor del fraude.

Mikel anda en una sequía creativa, o al menos en un momento que no es tan creativo y satisfactorio como le gustaría pero poco a poco se da cuenta de que Catalina le supone un desafío, que no es como otras chicas, tiene respuestas rápidas y le hace estar bien excitado, y no me refiero a lo sexual (al menos no solamente :D) 

- Vaya careto
-Gracias. Es un nuevo tratamiento de belleza. Se llama: llora hasta quedarte afónica porque tu vida es una mierda. Tu también estás muy bien, así, con tu cara de imbécil habitual. 
-¿Has dormido?- Frunció el ceño sin abandonar la sonrisa burlona-. Estás realmente... deteriorada.
-Deteriorada ¿eh? Es la manera más elegante en la que me han llamado fea.

Catalina como personaje es un poco histriónica (tal como nos tiene acostumbradas Benavent), un tanto impulsiva y con mucho carácter. Me encantaría cruzármela por Madrid vestida con uno de sus coloridos kimonos sacados del baúl de la tía Isa, adoptando ese papelón que le ha tocado sin pretenderlo demasiado. Cata irá pasando por diferentes etapas, ella es la verdadera protagonista de esta historia.

La pena es un concepto bastante abstracto y subjetivo. A cada cual nos ataca de un modo. Tiene cientos de maneras de ser expresada... y vivida. En cada piel tendrá una forma. En cada boca,, un sonido. Y en cada pecho, una duración.

No he entendido muy bien a Mikel en esa última etapa, por qué trata así a Cata. En realidad, si creo que lo he entendido pero no me ha gustado ya que parece un caprichoso. Si es verdad, que no todos aceptamos los sentimientos ni las consecuencias que pueden traer al mismo ritmo ni de la misma manera, es complejo saber llevar las emociones, pero me ha parecido feo la manera de manejarlo. Quienes lo hayáis leído ya sabréis a qué me refiero, a eso que se llama miedo y aceptación. 

El abrazo es complejo. Es un idioma polisémico. Es un verbo de conjugaciones infinitas. El abrazo es el sexo sin orgasmo... o el orgasmo sin sexo. La piel por la piel. Un alfabeto sin correspondencia. Una palabra que se pronuncia en silencio. Y cuando alguien te abraza de verdad, estás perdido.

A lo largo de las páginas de El arte de engañar al karma se nos deja ver cómo puede ser ese amor: desde el descubrimiento y la aceptación de sentimientos, hasta llegar al tope y bajar desplomada bajo la losa del rechazo. Toda una montaña rusa, que a veces puede ser un viaje extraordinario y otras un verdadero desastre.

Los sonidos pueden tener colores, ¿sabes? Y temperatura. Y sabor. Y tacto. Más allá de la sinestesia, cuando estás con la persona adecuada, las risas colisionan contra todos los sentidos.

En definitiva, una novela que aunque no estará en mi top 3 de Benavent deja un buen sabor de boca. Mantiene la chispa de sus personajes femeninos, con mucho menos erotismo que otras de sus novelas, lo cual para mi es un punto a favor, y con muchas, muchas emociones por delante.

                                            ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha convencido?




Puedes ver más reseñas de otros libros sobre la autora por aquí :)




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lunes, 24 de mayo de 2021

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Lectura. El color de la luz

El color de la luz
Marta Quintín
Páginas: 216
Año: 2018
Suma

Blanca Luz Miranda es una empresaria de éxito. Su objetivo: amasar una gran fortuna para comprar arte. La adquisición, en una subasta de Nueva York, de uno de los cuadros más inquietantes del pintor Martín Pendragón cumplirá el sueño de esta anciana de ojos enigmáticos. En esa misma sala una periodista observa la escena con interés, está convencida de que tras ese pago millonario se esconde un secreto y hará todo lo posible por descubrirlo. Lo que no sabe es que será Blanca Luz quien decida cómo se escribe su historia.

Opinión personal 

Este es uno de esos libros que lleva en la estantería mil años y llega un momento que no recuerdas ni por qué lo tenías ahí, hasta que un día PUM, decides darle la oportunidad. Pues ahora os comento con que nos encontramos.

La historia inicia en una subasta en Nueva York, la ciudad de los rascacielos en la década de los 80. Allí un cuadro de Martín Pendragón se vende por 20 millones de dólares nada más y nada menos. Es adquirido por una señora mayor que muestra la mayor de las satisfacciones. En la misma sala una periodista española ve la jugada, y la localiza a ella, a la señora de ojos color indescifrable.
Esta señora es Blanca Luz Miranda. Una ahora empresaria de éxito que tiene su propia historia con este cuadro. 

Esta misma periodista, de la que curiosamente, no conocemos su nombre en toda la novela, es la elegida por la misma Blanca Luz para narrar su historia. Esa historia comienza en 1919, cuando se cruza en las calles de la ciudad del norte (tampoco sabemos cuál, curioso ¿no?) con Martín, un simple albañil con aspiraciones de pintor.
Su camino se entrecruza al ser el padre de Blanca, don Francisco, profesor de pintura quien apueste por el talento de Martín a escondidas de su tutor, quien no aprueba esta profesión de libertinos. 
Desde entonces Martín y Blanca sienten una atracción que con el paso de los meses se irá asentando en una historia intensa y juvenil, un amor apasionado. Pero, como todo amor, tiene un final... Martín partirá a Paris, sin querer dejar atrás a Blanca y será ella la que apueste por otro camino.

Desde entonces la narración nos lleva a conocer más a Blanca en Madrid y el periodo de la guerra civil, a los inicios de Martín en La Rouche, una comuna de pintores y su poco agraciado inicio en las calles de la ciudad de la luz hasta la llegada de los nazis, donde su arte será considerado revolucionario, valioso pero peligroso. Ya sabemos que los artistas e intelectuales en los años 30-40 fueron perseguidos por su posicionamiento contrario a las fuerzas hegemónicas de franquistas y nazis.

Los caminos de Blanca y Martín se cruzan una y otra vez, no sin sufrimiento y sin entendimiento. Buscándose una y otra vez al mismo tiempo que se alejan con un poco más de daño. Es una historia a través de décadas, de como el arte los une y los separa en partes. Un amor que cada vez más se vuelve más destructivo... 
En cuanto a sus personaje, Blanca por ocasiones me ha parecido decidida pero al mismo tiempo bastante insegura y con una pared impenetrable o con una idea de que no merece el amor ni el estar con alguien. Mientras que Martín se ha dejado manejar como un muñeco en otras tantas ocasiones. 

Son menos de 300 páginas aunque a mi por momentos no me lo ha parecido ajaj
, sobre todo al principio, ya que la autora utiliza un vocabulario con ciertas palabras que suenan muy rimbombantes que te hacen pensar un "¿esta de qué va con tanta palabreja?" por suerte, eso se va asentando durante la lectura y se deja leer bastante bien, teniendo ganas de saber cómo terminará la historia de Blanca y Martin

Podemos considerarlo una novela romántica pero muy metida en la historia, no empalaga porque ellos mismos no son empalagosos en la relación que llevan, que nace desde la juventud hasta décadas adelante. 

¿Qué os parece? ¿La meteríais en vuestra estantería? ;)





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viernes, 5 de marzo de 2021

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Lectura. Las alas de Sophie

 

Las alas de Sophie
Alice Kellen
Páginas: 400
Año: 2020
Planeta

Una chica. Un adiós y un comienzo. Dos historias de amor.

Cuando Sophie se enamoró de Simon, supo que juntos tejerían una inolvidable historia llena de vivencias y canciones, pero todo acabó una noche de enero y sus sueños se quedaron congelados en aquel invierno eterno, el más largo y frío que nunca pudo imaginar. Hasta que el hielo empieza a derretirse para que Ámsterdam se vista de primavera. Entonces, Sophie descubre que Koen estará a su lado cuando decida alzar el vuelo, que su familia y amigos son su brújula, que ganar requiere de ingenio y que el corazón sigue sus propias reglas.





Opinión personal 

Alice Kellen lo ha vuelto a hacer. Ha conseguido atraparme de nuevo entre sus páginas con esta novela publicada en el 2020. La última que leí ese mismo año, en pleno confinamiento en España, fue Nosotros en la luna, que me pareció tierna, una de esas novelas con las que empiezas a identificarte con el paso del tiempo... Luego tuve entre mano El chico que dibuja constelaciones, pero supongo que no conseguí conectar con la historia de esta pareja porque sus vivencias las veo muy lejanas.
 
Durante la lectura de Las alas de Sophie es probable que de primeras no tengas una vivencia tan concreta como la de su protagonista pero la puedes entender perfectamente, ver similitudes con tu vida, comentarios que te atrapan... Alice, deja de hacerme sufrir y sonreír con tus novelas, please.

Nuestra protagonista absoluta es Sophie, una chica de 29 años, de profesión editora, residente en Ámsterdam (vaya marco más mágico para esta historia) y está plenamente enamorada de Simon, aún después de 9 años de vida juntos. Su vida es tranquila y se entienden a la perfección desde que se conocieron en la universidad. Pero, un mes de enero Simon no despierta. Sophie está bloqueada, no concibe su vida sin Simon, tan joven, tan agradable... 

Tu siempre me ves con buenos ojos.
- Lo digo en serio. Si no te conociese y te viese por primera vez aquí, en medio de la calle, buscaría la manera de hablar contigo.

Con Sophie vivimos las diferentes etapas del duelo. Desde la negación, momento en el que no salen las lágrimas que se esperan y cuando Sophie se siente aún más culpable de su historia o cuando llega a la aceptación, donde se derrumba y se siente mal por pensar que Simon ya no está con ella pero, ¿será normal que piense en el futuro? ¿debe hacerlo? ¿Qué haría Simon? ¿lo aprobaría? 
Cuando estás tan apegada a una persona con la que te imaginas el único futuro de tu vida es duro encontrarse en esta situación. A veces puede ser una muerte, a veces una ruptura. Es complicado valorar las situaciones sin pensar en lo que lo haría la otra persona, en por qué, en lo que está bien o mal o si es demasiado pronto para mirar adelante, pero ¿es que hay tiempo para estas cosas? Claro que no, pero alguien como Sophie, organizada entre sus listas para todo, es complicado plantearse algo así. 

Entre sombras tenemos a Koen, el mejor amigo de Simon y uno de los principales apoyos de Sophie en esta búsqueda de una nueva vida. Koen es alguien que me ha parecido prudente, respetuoso y que ha sabido esperar su tiempo. Realmente parece un tipo bien atractivo. En realidad, todos en los libros de Alice lo parecen, a pesar de sus luces y sus sombras...

Si me hubiesen pedido que los describiese por la primera impresión que me lleve de los dos, hubiese dicho que Koen era un potente faro que cegaba, y eso, de alguna manera, alejaba a cualquiera de él. Mientras que Simon era una pequeña vela cálida y te daban ganas de quedarte a su alrededor para siempre, contemplando esa llamita.

No hay que olvidar a Ellen, la mejor amiga de Sophie y a su hermana, Amber, una influencer, quienes ponen el contrapunto más cómico a la situación de la joven. Serán uno de sus pilares, junto con Koen, para salir de estos momentos tan duros. Ellas dos estarán ahí, conoceremos un poquito de sus historias también, haciendo valorar la amistad y la fraternidad de una manera inigualable. Ambas nos dejan unos comportamientos bastante maduros y coherentes con la realidad de Sophie.

Hay un poco de magia en la idea de que dos personas consigan encajar y quererse de verdad, sin artimañas ni deslealtades.

Algo que me ha atrapado también en esta historia ha sido Ámsterdam, una de mis ciudades pendientes de visitar hace tiempo, entre canales y bicicletas durante los doces meses de un año vemos el proceso de recuperación de Sophie. Me parece un marco incomparable, porque hay muchos detalles, además de la música que siempre acompaña a los protagonistas de Alice Kellen, desde la misma canción que da título al libro hasta el Mr. Brightside de The Killers, entre otros.
 

Es probable que necesite un tiempo para asimilar lo que siento, pero si algo he aprendido desde que Simon se marchó es que esperar por las cosas que crees que valen la pena es una estupidez.

En definitiva, creo que es una historia bastante acertada, como os decía me la he leído en dos noches, ¡no podía dejar la historia de esta chica así! Las alas de Sophie es una historia en la que nos enseña como de importante es aceptar la pérdida - ya cada uno que se la plantee como quiera- para poder mirar adelante pero sin olvidar los recuerdos, si son buenos mejor... ¿de qué sirve atascarse con lo negativo? aunque a veces esos recuerdos lo empañen todo. 

Creo que nuestra vida es como un hilo que se va alargando con el paso del tiempo y se va llenando de nudos.

 

¿habéis leído esta novela de Alice? ¿ha conseguido atraparos como a mi?




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sábado, 20 de febrero de 2021

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Lectura. La chica que oía canciones de Kurt Cobain

La chica que oía canciones de Kurt Cobain
Miguel Aguerralde
Páginas: 222
Año: 2016
Siete Islas
 
Esta es la historia de cómo el primer amor pone patas arriba las piezas de nuestro tablero, de cómo la música alimenta nuestro corazón y de esos recuerdos que vuelven a visitarnos cuando menos lo esperamos. Es la novela musical que entre guiños y referencias homenajea dos épocas, la actual y los años noventa, y que te llevará de regreso a un momento vital irrepetible, embebido de ese aroma de espíritu adolescente.



Opinión personal 

Pablo, es nuestro chico protagonista. Reside en las Islas Canarias y lo conocemos en el año 1994, nada más morir Kurt Cobain, el líder del grupo Nirvana, a quien su hermano idolatra. Pablo no es muy musical le van más los videojuegos y pasar el rato con sus amigos sin hacer gran cosa o jugando al baloncesto. Esto cambia hasta que por accidente conoce a Laila al darle un balonazo en una cancha de baloncesto, muy bien comienzo ¿verdad?. Pablo no tardará en descubrir que Laila también es nueva en la ciudad y en su instituto. 

Laila es una chica distante, parece que guarda algún secreto y es muy musical, conoce muchísimos grupos de rock, grunge, punk... y su estilo literario es también muy peculiar, de hecho la descubrimos leyendo a Bukowski. 

Pablo queda prendado de ella sin saber muy bien por qué, es en este momento cuando nos metemos en su piel de 16 años y las cosas que como tontos hacemos por llamar la atención de la persona que nos gusta: desde ponerme una camiseta de Kurt Cobain que ni siquiera es tuya (y ni te gusta), empezar a tocar la guitarra o cambiar tus hábitos de lectura. 

Soy muy blandito, qué quieres, o lo era, y la combinación de melodía dulce y muchacha preciosa me dio ganas de cantarle una copla, recitarle un romance y postrarme a sus pies.

-No, pero sé que no estás tan atormentada como nos haces creer- ella frunció el ceño-. Creo que buscas algo, algo que necesitas, pero no sabes pedirlo. 

-Igual no sé lo que es - me contestó-Igual no sé quién soy yo.


Un día, Laila desaparece y Pablo debe seguir con su vida adelante pero sin olvidarla... y ahí prácticamente nos quedaremos con la historia de estos dos adolescentes.

Cada capítulo inicia con una de las canciones de Nirvana, siendo sincera no me he fijado mucho en si coincidían con la temática del capítulo (me conozco a alguien muy fan que me mataría...), pero me parece que no encajan del todo, pero no es algo de lo que me haya percatado, la verdad. Si alguna de vosotras lo ha leído y se ha fijado, que nos diga!, pero si que comenzar un capítulo de esa manera resulta llamativo cuanto menos, debo reconocerlo. 

La chica que oía canciones de Kurt Cobain es una novela de esas ligeras ya que se lee bien rápido. No esperéis mucho de ella porque como os digo es un poco para pasar el rato entre pensamientos adolescentes rodeado de música grunge y ambiente de los 90, esos guiños a las máquinas recreativas y demás, si me han gustado mucho.

¿La habíais leído? ¿Conocéis alguna otra novela que tenga tanto contenido musical?





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miércoles, 6 de enero de 2021

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Lectura. El chico que dibujaba constelaciones

El chico que dibujaba constelaciones
Alice Kellen
Páginas: 304
Año: 2018
Reeditado por Planeta

Esta es una historia de amor, de sueños y de vida. La de Valentina. La chica que no sabía que tenía el mundo a sus pies, la que creció y empezó a pensar en imposibles. La que cazaba estrellas, la que anhelaba más, la que tropezó con él. Con Gabriel. El chico que dibujaba constelaciones, el valiente e idealista, el que confió en las palabras «para siempre», y creó los pilares que terminaron sosteniendo el pasado, el ahora, lo que fueron y los recuerdos que se convertirán en polvo.

 

 


Opinión personal

Desde hace un tiempo diría que Alice Kellen es una de mis escritoras favoritas, con una prosa sencilla y agradable, cuenta entre sus páginas con unas descripciones que encajan a la perfección con la situación de sus personajes. Unas descripciones que tienen magia.

Hacía bastante tiempo que tenía esta novela, El chico que dibujaba constelaciones, en la estantería pero no sé por qué no le daba la oportunidad y terminaba leyendo otras novelas más nuevas de la autora, pero por fin he conseguido atraparla entre mis manos.

Si bien no es de las novelas que estarían en mi top 3 de la autora, es bonita, sencilla y cómoda de leer. Os cuento un poco más sobre ella a continuación.

La narración se realiza en primera persona de la mano de Valentina, una joven de 20 años que trabaja como empleada de hogar en los años 60. Valentina es alguien tímida, acorde a las características de la época, la verdad. Su familia es la típica y normal, contando con un padre distante y que "ordena y manda", una familia patriarcal, obvio.

En uno de sus recados en el trabajo, Valentina cruza la mirada con Gabriel, un joven que pasa el tiempo con sus amigos. Ambos tienen una conexión inevitable por una simple barra de pan. A fuego lento y tomando como apoyo las letras, que serán uno de sus nexos de unión, Gabriel y Valentina evolucionan como personas, como pareja y en su vida profesional.

Recuerdo como si fuese ayer la primera vez que te vi. Tuve la sensación de que un imán me obligaba a mantener los ojos sobre ti y de inmediato se me calentaron las mejillas.

Que, aquel día, cuando pasé por tu lado en esa calle, alguien nos lanzó un hilo invisible que nos conectó a los dos y nos mantuvo sujetos con fuerza. Porque me despertabas la piel, Gabriel. Fuiste eso, un despertar en todos los sentidos. 

 

Como personajes, Valentina me ha parecido una chica sencilla, sin grandes aspiraciones pero que con el apoyo adecuado consigue evolucionar y brillar por su propia cuenta. En cuanto a Gabriel, es un chico maduro, con las cosas claras y que confía mucho en todo lo que puede hacer Valentina, la "deja" desarrollarse, la anima... y ambos se apoyan mutuamente en su proceso de crecimiento. Ambos viven las consecuencias de la falta de comunicación en el matrimonio, los resultados del no poder tener hijos, de las aspiraciones, del vacío del nido familiar, todo eso a lo largo de más de 4 décadas juntos, ¡a ver quien dura hoy en día todo eso!

Porque fue el principio del cambio, porque aprendimos que después de la tormenta llegaba la calma y que "nosotros", éramos nuestra historia de amor, la parte bonita y dulce, pero también la otra, la ácida, la dolorosa, la que no siempre se sabe desenredar.

Aunque hay momentos y comentarios que no me han gustado del todo, se deben a la época machista en la que inicialmente se desarrolla novela, como eso de ser el hombre el que debe de llevar el dinero a casa y si la mujer trabaja es que ha sido una pura decepción de marido. 

Los capítulos como os decía, están narrados por Valentina, a veces casi recuerda a una carta, una carta de despedida... y yo por lo menos, ya me olí como terminaba esta novela desde su comienzo ¿vosotras?

Como resultado de todo esto, Alice Kellen nos lleva desde la inocencia del primer romance, a los primeros años de matrimonio donde hay luces y sombras, donde los sentimientos se hacen nudos en el estómago hasta que terminan por explotar y llegar a la plena estabilidad y la confianza. Podría ser la historia de cualquiera de nuestros abuelos.

Alcé la mirada hacia aquellas constelaciones preciosas que representaban cada paso, cada caída, cada que vez que nos habíamos vuelto a levantar. Era la obra de nuestra vida. Puntos y líneas conectadas, una pequeña galaxia que solo nosotros entendíamos.

 

Os comentaba antes que no se ha convertido en una de mis favoritas, no siempre puede ser así, no sé decir muy bien por qué, quizás porque su corriente dramática está fuera de mis propias aspiraciones en la vida y no he conectado tanto con los personajes, aún así me ha parecido una novela fácil de leer, agradable y que puede gustar prácticamente a cualquier público.

¿Os atrevéis a conocer por qué se llama esta novela así? ;-)

 


 

Podéis ver más reseñas de otras novelas de Alice Kelen por aquí:

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sábado, 3 de octubre de 2020

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Lectura. Saltaré las olas


Saltaré las olas

Elena Castillo
Páginas: 288
Año: 2018
Titania

Imogen necesita alejarse de la persona que ha roto su corazón y de una familia que piensa que no es capaz de cuidarse por sí sola, desea comenzar de cero. El problema es que no sabe cómo hacerlo porque se ha dado cuenta de que en verdad no se conoce a sí misma.

Por ello, su mejor amiga lo organizará todo para llevarla consigo hasta Irlanda, donde le espera su primer puesto de trabajo en una residencia clínica como enfermera y una habitación de alquiler en una preciosa cottage a los pies de los acantilados de Howth, que compartirá con un joven pescador.
Nadie en el pueblo esperaba que Liam regresara después de tanto tiempo, pero él también se sorprende cuando al llegar se encuentra con que su familia ha metido a una inquilina en su casa.
Mientras Imogen irá descubriéndose poco a poco con su “lista de nuevas experiencias”, su misterioso compañero de casa se volcará en ayudarla a conseguir todos sus retos, terminando por poner a prueba los sentimientos de su corazón.
Tres pacientes con mucho que aportar, un club de lectura con algo de magia y una amistad inquebrantable, enseñarán a Imogen que en la vida solo hay que saltar las olas.

“La mejor forma de curar un corazón es rescatar a otro”




Opinión personal


No había caído nada de Elena Castillo en mis manos hasta hace bien poco y sin darme cuenta he leído dos de sus novelas seguidas, empezando por Soundtrack: la banda sonora de nuestras vidas y ahora, Saltaré las olas. ¿Qué deciros de la autora? Me parece increíble su manera de escribir y reflejar las emociones de sus personajes, es dulce pero sin empalagar, es descriptiva pero sin aburrir... ¿Qué hacéis que no habéis leído ya algo de ella? ;-P

En Saltaré las olas, una novela romántica en toda regla, nuestra chica protagonista es Imogen, una pelirroja de 22 años, que recién acaba de terminar enfermería y sufrir una ruptura con su novio de la adolescencia, Andrew. En ese intento por redescubrirse y salir adelante la apoya su amiga Ava, que hace unos años se mudó a Irlanda. Ava es un poco alocada y en ese intento de ayudar a Imogen, la empuja a Howth, un pueblo de Irlanda donde Imogen ha conseguido optar a una entrevista de trabajo en una clínica. Asociado a ese nuevo trabajo, tiene la búsqueda de una casa y tropieza con la familia de Liam, y digo la familia porque Liam desconoce por completo que busca una compañera de piso.

Al legar a Howth Imogen se encuentra una casita rodeada de acantilados. Es un momento en el que ella empieza a autodescubrirse proponiéndose pequeñas metas para recomponerse. En ese proceso conocerá como no, a Liam, ese compañero de piso con el que apenas se cruza. 
Liam es un joven pescador de ojos azules y barba poblada, que dedica mucho tiempo a sus quehaceres, tiene un pasado del que le cuesta hablar y poco a poco se irá abriendo como una ostra.
 
Ambos apenas coinciden más allá de los post-it que se intercambian casi a diario por la casa y ya sabéis... que del roce nace el cariño aunque Liam se muestre más que huraño en determinadas ocasiones.

Otros personajes a destacar durante Saltaré las olas son Declan, hermano más joven de Liam o Ava, de la que ya os he comentado algo, pero destacan sobre todo la joven Rosie y Moira, pacientes de la clínica donde trabaja Imogen, que jugarán un papel importante en el mismo desarrollo de la historia de la joven pelirroja.

Me ha parecido una novela tranquila y relajada, y aunque tiene su carga de drama se desarrolla bastante bien sin tener que llegar a lagrimear (no, por favor...) y a pesar de que en momentos Imogen me ha parecido más insegura sobre Liam de lo que realmente debería, se ha mostrado como una chica fuerte, decidida y leal. 

También os tengo que decir que no alcanza las 5 estrellas no sé muy bien por qué, supongo que porque no es una historia rompedora y novedosa, son dos jóvenes cuyos caminos coinciden y se refugian el uno en el otro, así que a pesar de ser bonita y fácil de leer no perdurará en mi memoria como alguna otra romántica. Aún así, recomiendo su lectura a aquellas personas que os guste el género.




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